Ya sabéis, son las "presiones sociales" que produce la Sharia.
Resulta que, en Arabia Saudí, ese reino progresista y defensor de los derechos individuales, una mujer pide a un hombre que la lleve en su coche a su casa. El hombre, en vez de llevarla a su casa, la lleva al extrarradio donde es violada por ese caritativo conductor y otros cuatro amigos de él durante toda la noche. La mujer, embarazada como resultado de tan amoroso encuentro con todos esos vigorosos hombres islámicos, fue horrorizada al Hospital King Fahd de las Fuerzas Armadas a que la practicaran un aborto (se supone que en ese hospital los practican).
Allí la preguntaron cómo tuvo lugar la feliz concepción. Y, cuando dijo que la "relación sexual había sido forzada", la llevaron al juez de Jeddah donde la han condenado a un año de cárcel y a 100 latigazos por adulterio.
Eso sí, esperarán para cumplir la sentencia a que nazca el retoño, no vaya a ser que se desgracie después de esa maravillosa y libre concepción.
De los violadores, no se tiene noticia. Y es que claro, si te metes en un coche sola con un hombre desconocido, ya se sabe a lo que vas.
Y eso precisamente debió pensar un taxista musulmán australiano que violó a tres mujeres que pensaron (como cualquiera que se mete en un taxi) que con darle lo que marca el contador ya habían pagado el recorrido. El taxista se llama Hassan Nagi y le vemos en la siguiente foto:
Far-Left arson attack suspected in power outage in western German city
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Arson is suspected as the cause of a large-scale power outage that hit the
western German city of Reutlingen on Monday, according to a spokesman … Far-Left ...
Hace 4 horas.












